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Derechos de la mujer

A pesar de la modesta evolución que han experimentado los derechos de las mujeres en los últimos años, Mali y Níger continúan ocupando los puestos 150 y 154, de entre 155 países, en el ranking de Desigualdad de Género, según los últimos datos publicados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Las mujeres todavía deben enfrentarse a múltiples desafíos para poder ejercer plenamente sus derechos. Numerosos factores institucionales y socioculturales siguen impidiendo la igualdad de género, tanto a nivel formal como a pie de calle.

A nivel comunitario, la percepción diferenciada de los roles masculino y femenino está en la base del ejercicio desigual del poder y de la repartición de tareas. Los hombres asumen la toma de decisiones y la gestión de los asuntos públicos, mientras que las mujeres están más implicadas en el establecimiento y el fortalecimiento de las relaciones sociales.

Distribución desigual del trabajo

Las mujeres, especialmente en el ámbito rural, tienen un papel determinante respecto a las actividades domésticas y económicas. Son ellas las que realizan prácticamente todas las tareas del hogar y del cuidado de las hijas y los hijos, pero además practican la horticultura, la pequeña ganadería, llevan a cabo labores de recolección y comercializan productos de artesanía.

La distribución sexual del trabajo es claramente desfavorable para las mujeres, que asumen tareas informales, no valorizadas, por las que apenas perciben rendimientos económicos. En Níger, solo el 6,6% de las mujeres se suman a la población activa, frente al 81,4% de los hombres. No obstante, su jornada comienza entre las 5 y las 6 de la mañana y acaba entre las 10 y 11 de la noche.

Vulneraciones de los derechos sexuales y reproductivos

La violencia física y sexual continúa siendo un tema tabú, por lo que apenas se denuncia y, en consecuencia, permanece impune.

El matrimonio precoz es una práctica muy extendida tanto en Mali como en Níger. Según datos de UNICEF, más del 70% de las niñas contraen matrimonio antes de cumplir los 18 años, muchas de ellas incluso antes de los 15. Las consecuencias sobre el derecho a la educación y a la salud son evidentes. Así, el matrimonio infantil incrementa las tasas de abandono escolar de las niñas, el riesgo de sufrir violencia doméstica, contraer VIH y padecer complicaciones derivadas del embarazo o el parto.

También en el matrimonio, el hombre tiene el privilegio del rol activo y ejerce el control sobre la fecundidad de la pareja y, dado que existe una fuerte creencia según la cual la planificación familiar es contraria al Islam, las tasas de natalidad en ambos países se sitúan entre las más altas del mundo.

A día de hoy, la mutilación genital femenina está presente en 27 países de África, muchos de ellos pertenecientes a la región del Sahel. Según datos de UNICEF, el 89% de las mujeres de entre 15 y 49 años han sufrido mutilación genital en Mali, en torno al 98% en el círculo de Diéma. Sin embargo, las tasas de prevalencia en Níger se mantienen en el 2%. Esta práctica es una violación flagrante de los derechos humanos y puede provocar secuelas sociales, psicológicas y sanitarias graves, llegando incluso a provocar la muerte. No obstante, existe un fuerte desconocimiento de lo que es realmente la escisión y sus consecuencias.

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