Exemple

Agua y saneamiento

El acceso al agua potable y al saneamiento es una preocupación cotidiana para gran parte de la población en Mali y en Níger, ya que únicamente el 65% de las comunidades malienses y el 50% de las nigerinas disponen de una fuente mejorada de agua potable, y poco más del 20% y el 15% respectivamente pueden hacer uso de un saneamiento adecuado.

Esta situación contribuye a la degradación sanitaria y nutricional de las poblaciones, en particular la de las mujeres embarazadas y lactantes y la de los niños menores de 5 años. De hecho, las enfermedades diarreicas, estrechamente vinculadas al acceso al agua, las malas condiciones de saneamiento y la ausencia de prácticas higiénicas, aumentan el riesgo de malnutrición y provocan en torno al 20% de los casos de mortalidad infantil, según el Observatorio de la Salud en África.

En este contexto, tener rutinas adecuadas en cuanto a la protección del agua, la conservación de la comida o el lavado de manos es fundamental para prevenir su contagio. No obstante, es preciso contar con los medios para poder aplicarlas correctamente. La falta de instalaciones apropiadas o la defecación al aire libre son algunas de las vías de proliferación de estas enfermedades.

Pese a los progresos registrados en los últimos años, la defecación al aire libre sigue siendo una práctica común, especialmente en las zonas rurales. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1,5 millones de malienses y 13 millones de nigerinos continúan defecando al aire libre. Además del problema sanitario, esta práctica plantea un riesgo añadido para las mujeres y las niñas, que al carecer de privacidad ven aumentado el riesgo de sufrir agresiones sexuales.

La escasez de agua y la falta de infraestructuras para poder gestionarla también afectan a la producción de alimentos. En la región de Kayes, por ejemplo, existen numerosas cuencas, pero muy pocos embalses que permitan almacenar, proteger y movilizar los recursos hídricos, lo que constituye un verdadero obstáculo para la práctica de la horticultura. Por otro lado, la insuficiencia de pozos pastorales provoca una excesiva concentración de animales, la gran mayoría sin vacunar, lo que a su vez da lugar a la contaminación de los rebaños.

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