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Agua potable: un bien todavía muy escaso para demasiada gente

Cada 22 de marzo desde 1993 se celebra el Día Mundial del Agua. Un recurso esencial para la vida de las comunidades del Sahel pero que al que todavía hoy millones de personas no tienen acceso.

Este año, la conmemoración del Día Mundial del Agua tiene como tema principal las aguas residuales y la importancia de su tratamiento y reutilización en diferentes sectores como la agricultura, la industria, o las actividades domésticas.

Según Naciones Unidas, “más del 80% de las aguas residuales que generamos a nivel mundial vuelve a los ecosistemas sin ser tratada ni reciclada”. Además, “1.800 millones de personas usan una fuente de agua contaminada por material fecal, poniéndolas en riesgo de contraer el cólera, la disentería, el tifus o la polio. El agua no potable, y unas pobres infraestructuras sanitarias, así como la falta de higiene, causan alrededor de 842.000 muertes al año”.

Lo anterior describe a la perfección la situación en materia hídrica que atraviesan numerosas zonas del Sahel, incluidas las zonas de Mali (Círculos de Kita y Diéma) y Níger (región de Tahoua) en las que el Movimiento por la Paz lleva a cabo sus proyectos. En todas ellas se observan importantes problemas de disponibilidad de agua potable, algo que se traduce de forma directa en problemas nutricionales y sanitarios para las poblaciones locales.

Agua y saneamiento son dos conceptos estrechamente unidos. Rutinas de higiene no practicadas (como el lavado de manos) o la ausencia de medios básicos (por ejemplo, los retretes para evitar la defecación al aire libre) contribuyen de forma notable a la propagación de enfermedades que, en muchos casos, se cobran vidas humanas, especialmente en niños y mujeres.

Estrategia integral para garantizar el acceso de la población al agua potable

Para luchar contra estas situaciones, desde el Movimiento por la Paz venimos trabajando durante los últimos años siguiendo una estrategia integral con los objetivos de garantizar el acceso de la población al agua potable y de promover conductas que incidan en mejores niveles de higiene y, por tanto, menor incidencia de enfermedades diarreicas, fundamentalmente.

Construcción y rehabilitación de infraestructuras hídricas (embalses para fortalecer la producción agrícola, pozos para el consumo humano, pozos pastorales, retretes, etc.), capacitación comunitaria en gestión del agua y formación en hábitos y comportamientos higiénicos en relación con el agua son las principales líneas de trabajo que desarrollamos en Mali y Níger.

A pesar de los avances registrados durante los últimos años, todavía hoy 783 millones de personas no tienen acceso al agua potable, de las cuales el 40% se encuentra en África Subsahariana, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Unas cifras que, en el Día Mundial del Agua, deberían hacernos reflexionar sobre las causas de las enormes diferencias entre países (en España, por ejemplo, el consumo medio por habitante y día es de 126 litros) y, sobre todo, deberían movilizarnos para corregirlas. El precio de no hacerlo ya está siendo demasiado alto: en el mundo, cerca de 4.000 niños menores de cinco años mueren cada día por falta de agua potable y saneamiento adecuado.

Foto: European Comission DG ECHO | flickr.com.

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