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El pastoreo: un estilo de vida resiliente frente a numerosos desafíos

La ganadería pastoril y agropastoril (o pastoreo) es un sistema de producción basado en una ganadería extensiva que valoriza mayoritariamente los pastizales naturales. Este sistema, utilizado por comunidades que viven en contextos a menudo marginales, está asociado con un estilo de vida basado en un vínculo especial entre el hombre, el animal y la naturaleza.

El pastoreo, un sistema resiliente capaz de adaptarse a la variabilidad climática

Un sistema agroecológico de valorización de los espacios marginales

En muchas regiones, la ganadería pastoril se basa principalmente en los pastizales naturales y en la valorización de los residuos de los cultivos. Su viabilidad es el resultado de una maestría tradicional que se basa en tres pilares: la selección y combinación de diferentes especies de herbívoros adaptados al medio; la utilización gracias a la movilidad de pastos naturales diversos; y sobre todo el capital social de la movilidad que permite a los grupos de pastores de mantener y desarrollar las alianzas con los grupos sedentarios y los actores de los mercados de las muchas localidades recorridas.

La ganadería pastoril contribuye sustancialmente a la mejora de la fertilidad de los suelos mediante las transferencias de materia orgánica que se producen entre las zonas de pastoreo y los espacios cultivados y valoriza lo mejor posible los recursos disponibles en las distintas estaciones, gracias a los conocimientos ecológicos del medio acumulados a lo largo de los años por los ganaderos.

Lo que confiere resiliencia al sistema pastoril es la movilidad. Durante las sequías, la movilidad constituye en gran medida el medio de limitar las pérdidas cuando los ganaderos pueden acceder a las zonas de retirada estratégicas: humedales, áreas protegidas, pastizales sudanianos, encontrando condiciones más favorables para los intercambios de cereales y ganado.

Una contribución significativa a los ingresos de los hogares y a la economía nacional, a pesar de los escasos apoyos

La ganadería pastoril es una actividad importante del sector primario en numerosos países de África (países del Sahel), de Asia (estepas mongolas) y de América Latina (los Andes). En África, supone más de un tercio del PIB agrícola de los países del Sahel (Malí, Burkina Faso, Níger, Mauritania, Chad). La OCDE considera que si se tuviera en cuenta también la contribución de la ganadería a la agricultura (abono, tracción animal, etc.), esta parte aumentaría hasta alcanzar el 50% del PIB del sector primario.

Un patrimonio cultural y humano de gran riqueza

Las sociedades pastoriles insisten a menudo en sus peculiaridades y desean a veces diferenciarse de otras explotaciones familiares, utilizando el término de «comunidades pastoriles». Para ellas, el pastoreo va más allá de la actividad de producción animal, se trata también de un modo de vida, de una cultura, y de una identidad plena. En este sentido, las organizaciones pastoriles defienden el derecho de los pastores a conservar su modo de vida y su cultura, así como sus instituciones consuetudinarias.

No es menos cierto que se observa una creciente evolución desde los sistemas tradicionales puramente pastoriles hacia sistemas agropastoriles (especialmente, desde las grandes sequías en el Sahel), con una gestión diferenciada de los rebaños y una semisedentarización de una parte de la familia.

Numerosos desafíos que debilitan los sistemas pastoriles

Freno a la movilidad y desaparición de las zonas comunes pastoriles

A pesar de los numerosos avances obtenidos, la presión demográfica, los efectos del cambio climático, las decisiones adoptadas en términos de promoción de la agricultura a gran escala con el avance del frente agrícola y el fenómeno de privatización de los recursos no favorecen la movilidad y el apoyo a los sistemas extensivos.

En los casos en los que la presión sobre la tierra es mayor y en los que el desarrollo de la agricultura se ha realizado sin un plan de ordenación previo, el acaparamiento de los recursos hídricos y el bloqueo de las zonas de paso impiden que los animales se puedan abrevar y aumentan la frecuencia de los conflictos entre los agricultores y los ganaderos (o lleva simplemente a largo plazo al abandono de determinadas zonas pastoriles).

Más competencia en los mercados

Las interdependencias y las complementariedades históricas entre los países costeros y los países del Sahel, especialmente relacionadas con el comercio de ganado tienden a disminuir (dificultades crecientes del transporte a pie de los animales, problemas de impuestos en las fronteras, voluntad de los países costeros de desarrollar su propia ganadería sobre el modelo de una ganadería «moderna»), lo que, a largo plazo, puede debilitar los equilibrios regionales de África Occidental.

Marginación sociocultural, política y ambiental

El desfase que se observa entre, por un lado, la importancia del subsector en la economía, el medio ambiente y en las sociedades y, por otro, el volumen de los recursos públicos asignados a la ganadería4 es sintomático de la infravaloración de los decisores de los múltiples desafíos relacionados con la ganadería y de la marginación política y social de los ganaderos. Este fenómeno, que en África se remonta a la época colonial, puede explicarse, entre otras cosas, por una escasa presencia de los pastores y de sus representantes en las instancias de decisión.

Fotos: CIFOR | www.flickr.com

Extractos del artículo “El pastoreo: un estilo de vida resiliente frente a numerosos desafíos”, publicado íntegro en http://www.agter.org/bdf/fr/corpus_chemin/fiche-chemin-622.html.

Descargar artículo completo.

Para más información sobre el pastoreo, véase el sitio de la FAO dedicado a él: http://www.fao.org/pastoralist-knowledge-hub/es/.

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