Exemple

Mujeres malienses, ciudadanas de segunda

Mali es uno de los países con mayores desigualdades entre sexos del mundo. La subordinación de las mujeres a los hombres en todas las esferas es casi total: social, política, económica, cultural e incluso, en lo que respecta al control sobre su destino y su integridad física. Algunos datos objetivos del último perfil de género más reciente y completo del país que ha realizado el Banco Africano de Desarrollo, con fecha de octubre de 2011 (1), respaldan esta afirmación:

  • La tasa bruta de matriculación en la escuela primaria en el curso 2009-2010, a pesar de mejoras en los últimos años, sigue siendo de 74,90% para las niñas y 92,20% para los niños.
  • En las zonas urbanas, las mujeres trabajan como media  8,7 horas diarias frente a 6,8 de los hombres; en el ámbito rural, las mujeres trabajan 10,1 horas diarias frente a las 6,3 horas de los hombres (2).
  • Casi dos tercios (61%) de las mujeres con edades comprendidas entre los 20 y los 49 años se han casado o viven en matrimonio desde antes de los 18 años. La prevalencia del matrimonio precoz es mucho mayor en los hogares pobres (70%) que en los ricos (41%).
  • La prevalencia de la mutilación genital femenina entre las mujeres de entre 15 y 49 años es del 89%, si bien no existe legislación sobre la práctica. Únicamente existe la circular nº 0019 del Ministerio de Salud de enero de 1999, donde se prohíbe su realización dentro del sistema público de salud y la Ley nº 02-044 del 24 de junio de 2002 sobre la salud de la reproducción.

Las causas de la desigualdad

Estos datos proporcionan la foto fija de la situación de las mujeres con respecto a los hombres en Malí, pero no nos ofrecen una reflexión sobre cuáles son las causas de este desequilibrio y cuál es la hoja de ruta para reforzar los derechos de las mujeres.

Las dos dificultades principales identificadas para el progreso de las mujeres son:

  • la relación de fuerzas desfavorable para ellas dentro de la sociedad maliense; y
  • la no existencia de un consenso social sobre si la promoción de los derechos de la mujer es realmente deseable. En cuanto a este segundo punto, el debate está altamente polarizado en torno a dos posturas:
    • Tradicionalista filo-islámica: denuncia que la equiparación de derechos entre mujeres y hombres es una imposición occidental que ataca a la esencia misma de la sociedad maliense, en particular a su religión mayoritaria, el Islam.
    • Progresista laica: postula que los derechos de las mujeres, el respeto a la constitución y la legislación internacional están por encima de toda consideración religiosa.

Lo ocurrido en la esfera política maliense con respecto a la reforma del Código de la Familia, que pretendía equiparar la legislación maliense a los acuerdos internacionales estableciendo derechos básicos para la mujer, es particularmente revelador(3). En esta ocasión, y parece que por mucho tiempo, la posición que ha prevalecido es la tradicional.

Por último, el debate público se encuentra coartado por tres obstáculos:

  • En la discusión pública no existen prácticamente posturas conciliadoras que intenten, por ejemplo, defender la igualdad de derechos usando argumentos procedentes del propio Islam ni viceversa,
  • El debate de los derechos de la mujer es un debate urbano que no tiene prácticamente eco en el mundo rural, donde la regla es la postura tradicionalista; y
  • Las mujeres malienses carecen del poder necesario para expresar posturas en nombre de sus intereses y los cauces articulados desde los poderes públicos están altamente tutelados por los hombres.

Texto elaborado por Alicia Fernández, responsable país Malí en el Movimiento por la Paz, y extraído de Tiempo de Paz, la revisa monográfrica del Movimiento por la Paz.


(1) Todos los datos de género que se citan a continuación han sido recogidos del siguiente documento Groupe de la Banque Africaine de Développement; Profil Genre du Mali. Tunis, Octobre 2011. Disponible en la página de Internet de la organización http//www.afdb.org
(2) Encuesta maliense de uso del tiempo. No se ha encontrado el documento originario. La referencia que da el Banco Africano en su propio documento es: MInistère de l’Emploi, de la Femme et de la Famille, ministère de l’Économie et des finances, CNDI, INSTAT, Rapport de l’entête malienne sur l’utilisation du temps (EMUT 2008), février 2010, 72 p.
(3) El nuevo Código de las Personas y la Familia fue adoptado por la Asamblea Nacional el 3 de agosto de 2009. Este Código introducía medidas muy importantes para la equiparación de derechos de las mujeres como, por ejemplo, establecer la edad mínima de matrimonio en los 18 años para hombres y mujeres, la posibilidad de casarse por el régimen de separación de bienes, y la institución del derecho de las mujeres a la propiedad de la tierra. Este Código era una demanda de las organizaciones no gubernamentales laicas y de mujeres. No obstante, el Código no fue firmado por el jefe de estado en aquel momento, Amadou Tumani Turé, debido a la oposición acérrima del Alto Consejo Islámico, que consiguió una movilización social inédita en el país para oponerse a él. Las organizaciones de la sociedad civil pro-derechos de las mujeres no han conseguido ni de lejos tal capacidad de movilización. Así, se devolvió el Código a la Asamblea y se elaboró una nueva versión que fue adoptada por la Asamblea el 2 de diciembre de 2011. No obstante, éste no ha sido aún firmado por el jefe de estado. El golpe de estado del 21 de marzo de 2012 ha bloqueado su aprobación definitiva. Más información sobre este tema se puede encontrar en las hemerotecas, por ejemplo: RFI; Mali, moins de droits pour les femmes dans le nouveau code de la famille. Artículo del 5 de Diciembre de 2012; Jeune Afrique, Mali: un nouveau code de la Famille avec la bénédiction des islamistes. Artículo del 5 de Diciembre de 2012.

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