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Luchando contra la malnutrición infantil en Mali: un ejemplo de resiliencia comunitaria

Fatoumata Diarisso y su pequeña Mariam, de dos años y medio de edad, juegan tranquilamente sobre la cama de su habitación mientras esperan la llegada de la Doctora Konate, responsable de la Unidad de Recuperación y Educación Nutricional Intensiva (URENI).

Acaban de llegar al Centro de Salud de Diéma, localidad de unos 30.000 habitantes, después de que a Mariam le diagnosticaran malnutrición aguda severa en una sesión de diagnóstico comunitario en su pueblo. Durante los próximos días, madre e hija permanecerán en la URENI, donde el equipo médico se encargará de la recuperación nutricional de la niña y de la formación de la madre en cuestiones alimentarias y sanitarias para asegurar la correcta evolución de su hija.

Fatoumata y su hija Mariam - Luchando contra la malnutrición infantil en Mali: un ejemplo de resiliencia comunitariaEl caso de Mariam no es raro en Mali. Según datos de la Enquête Démographique et de Santé 2012-2013, elaborada por el propio gobierno maliense, aproximadamente el 38% de las niñas y niños menores de 5 años sufre malnutrición crónica, siendo la tasa de malnutrición aguda severa del 19%. Además, en 2013 la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios alertaba de la existencia de otros 660.000 menores en riesgo de padecer malnutrición.

Malnutrición

La FAO define la malnutrición como una “condición fisiológica anormal causada por un consumo insuficiente, desequilibrado o excesivo de los macronutrientes que aportan energía alimentaria (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y los micronutrientes (vitaminas y minerales) que son esenciales para el crecimiento y el desarrollo físico y cognitivo”.

Si bien en las regiones industrializadas la malnutrición se relaciona fundamentalmente con sobrepeso y obesidad, en países empobrecidos del Sur como Mali suele ser consecuencia del fenómeno opuesto: la ingesta insuficiente de alimentos y nutrientes necesarios para el correcto desarrollo de niñas y niños. Las consecuencias son muy graves tanto para el estado de salud de las personas (retrasos en el crecimiento, vulnerabilidad frente a enfermedades infecciosas, etc.) como para las capacidades de desarrollo social y económico de las comunidades.

Causas

¿Cuáles son las causas subyacentes a los elevados índices de malnutrición infantil en Mali? Sin duda, la inseguridad alimentaria de las familias, especialmente de aquellas del ámbito rural con menos recursos, está entre las principales. Los escasos rendimientos de las explotaciones agrícolas y ganaderas provocan largos periodos de indisponibilidad alimentaria en los hogares (soudure), que pueden llegar a prolongarse durante semanas e incluso meses.

Por otro lado, la falta de conocimientos en las familias sobre alimentación y cuidados de las y los menores contribuye igualmente a causar cuadros de malnutrición. Prácticas erróneas en el amamantamiento o el destete, junto con un desconocimiento general de los valores nutritivos de los alimentos, así como sobre su composición y cantidades necesarias en función de la edad representan cuestiones comunes en el proceder de las familias.

Por último, la malnutrición es fruto igualmente de la inexistencia de servicios de salud adecuados en las comunidades que puedan identificar y tratar con rapidez los casos, reales y potenciales, de malnutrición, así como del contacto permanente de la población con elementos de insalubridad ambiental, como por ejemplo el agua contaminada.

Soluciones

De forma paralela a otras acciones encaminadas a aumentar la disponibilidad alimentaria de las familias y las capacidades de la población, desde su llegada al Círculo de Diéma en 2015 el Movimiento por la Paz -MPDL- ha venido trabajando con las diferentes localidades de la zona la puesta en marcha de un sistema comunitario de identificación y tratamiento de casos de malnutrición que ayude a corregir las deficiencias en términos de infraestructuras y personal sanitario.

¿Cómo funciona el sistema? En primer lugar, el equipo de animadores del MPDL se desplaza a aquellos pueblos susceptibles de acoger casos de malnutrición. En ellos, se establece una relación de coordinación con las autoridades y dispensarios básicos de salud, fruto de la cual se selecciona en primer lugar un conjunto de personas voluntarias que son formadas en técnicas de diagnóstico de niñas y niños malnutridos.

Por otro lado, se selecciona igualmente un grupo de madres “modelo”, es decir, un conjunto de madres que, aun perteneciendo a grupos sociales de recursos medios o bajos dentro de la comunidad, tienen éxito en la nutrición de sus hijas e hijos.

De esta forma, una vez establecidos los equipos, comienzan las sesiones de diagnóstico, a través de pruebas de perímetro braquial y de paludismo. Si bien en un primer momento son realizadas por el personal del MPDL, rápidamente estas pruebas pasan ser ejecutadas por el personal voluntario formado, de forma que se conviertan en agentes autónomos capaces de replicar las pruebas de forma continuada en el futuro.

Dos itinerarios para los casos de malnutrición

Las y los pequeños diagnosticados de malnutrición siguen dos posibles itinerarios. Aquellos diagnosticados con malnutrición aguda moderada son derivados a los denominados “hogares nutricionales” (foyers nutritionnels). En estos centros, gestionados por las propias personas voluntarias anteriormente formadas y las madres modelo, las niñas y niños pasan 14 días durante los cuales aquellas realizan demostraciones culinarias para recuperar al niño y capacitar a sus tutores en la preparación, a través de alimentos locales de uso común, de recetas y comidas de alto valor nutritivo. En 2016, un total de 125 niñas y niños fueron tratados en los diversos hogares nutricionales gestionados por el Movimiento por la Paz en el Círculo de Diéma.

Doctora Konate - Luchando contra la malnutrición infantil en Mali: un ejemplo de resiliencia comunitariaPor su parte, los menores diagnosticados con malnutrición aguda severa, como Mariam, son trasladados a la URENI, en Diéma, principal localidad del Círculo (comarca). Según la Doctora Konate, en este recurso, que en la actualidad cuenta con capacidad para 8 plazas (otra unidad con capacidad para 20 está en fase de construcción), “las y los pequeños, en compañía de sus madres, son tratados durante una media de cinco días. Tenemos básicamente dos objetivos: mejorar ostensiblemente el estado de salud de la niña/niño y dotar a las madres de las herramientas necesarias para mantener a sus hijos en un correcto estado nutricional”.

Para asegurar la asistencia de las madres con sus hijos a la URENI, desde la Unidad se garantiza la cobertura de los gastos de desplazamiento y manutención de la unidad familiar durante su tratamiento. Durante el año 2016, la URENI de Diéma, que cuenta con un equipo formado por tres agentes de salud, atendió a 102 menores de cinco años.

Por otro lado, continúa la Doctora Konate, “estamos en continua coordinación con el MPDL para realizar acciones de sensibilización en las comunidades y establecer estrategias de actuación conjuntas de información comunitaria a través, por ejemplo, de mensajes de radio sobre la malnutrición”.

La pequeña Mariam y Fatoumata están contentas. La enfermedad de la pequeña será curada y su madre aprenderá importantes herramientas para cuidar de su propia salud y la de su familia. Pero, más allá de este caso concreto, esta historia es un ejemplo de cómo, a pesar de las grandes deficiencias estructurales a las que se enfrentan, las comunidades del Circulo de Diéma se organizan para tratar de fortalecerse frente a problemas de enorme magnitud, como la malnutrición. Autoridades, personas voluntarias, madres modelo,… Todas ellas son, sin duda, ejemplos de resiliencia en el Sahel.

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